y animales. El colorido de más de quince pelotas de playa, movidas al ritmo de la fanfarrea musical, impone al conjunto un tono festivo. Se privilegia aquí la comunicación sensorial tratando de producir en el espectador un verdadero juego de sentimientos.
El espectáculo es una reflexión sobre el arte del actor, la relación arte-vida y la individualidad creadora donde se manifiesta de manera central la necesidad permanente del riesgo en la vida, y poder expresar como el elefante del circo: “Un elefante ocupa mucho espacio, si cae de espaldas ocupa mucho más, pero si quiere se puede levantar”, única frase que se dice en el espectáculo.
Equipo de Realización
Actúan: Mariela Brito
Eduardo Martínez
Lorelis Amores
Dirección, Dramaturgia y Selección Musical: Nelda Castillo
Necesidades técnicas
Espacio escénico:
Teatro a la italiana con cámara negra de 10x10 m (aproximadamente), y patas para entradas y salidas con altura mínima de 8 metros; o espacio abierto con plataforma con las mismas proporciones y 1.50 metros de alto con piso de linóleo o lona (con patas de entrada y salida y escalera al centro sin pasamanos).
Equipamiento de luces:
30 equipos de 1000 wats (tres planos convexos).
Filtros de color rosa, amarillo y azul claro.
Un seguidor
Equipamiento de Sonido:
Reproductora de cassette o CD, 3 micrófonos (2 inalámbricos en caso de espacio abierto) y amplificación con referencia.